El pasado viernes 9 de octubre una amiga azafata (así la identifico), hacía su trabajo a bordo de una línea aérea Internacional, en un Vuelo de Paris a la Ciudad de México.

Me comenta que eventualmente hacen apuestas entre las azafatas, especialmente con las novatas, para ver quién es la más “aventada” en tener relaciones sexuales con algún pasajero (hombre ó mujer).

-Sí, así como lo lees, …s e x o.

Desde luego que el riesgo es muy grande, desde que las despidan, hasta que puedan  tener un contagio venéreo muy peligroso.

En este vuelo, venía por primera vez a la Ciudad de México una azafata “morena”, muy guapa, joven y especialmente de muy buena figura, que había optado por este trabajo y no por la de modelo, adonde aseguraban sus compañeras que seguramente se haría famosa.

Pues bien, le apostaron (por no decir la obligaron), a que tenía que escoger a uno de los pasajeros de primera clase para tener relaciones en pleno vuelo.

Aunque al principio se negó, una hora después, acepto el Reto, después de que las demás compañeras azafatas le platicaran sus experiencias de cada una de ellas en diferentes ocasiones.

No requirió de mucho tiempo para escoger a la futura “victima”, si es que así se le podía decir.

Sobre el corredor y en último lugar de la exclusiva sección de primera clase, el señor “x” se mantenía absorto leyendo un libro mientras que los demás pasajeros se disponían a tomar lo que se consideraba sería  una cena de altura.

El señor “x” intercambió unas pocas palabras con nuestra amiga “la azafata morena” para solicitarle que  le sirviera algo light para posteriormente dormirse.

Momento que ella aprovecho para observarlo con más detenimiento, no traía anillo de matrimonio, lo que le quitaba la carga moral, quizás de unos 45 años cálculo, más o menos de complexión normal, no se veía atlético, pero tampoco sedentario, sus ojos cafés bien los podía definir como “común y corrientes” pero tenía una sonrisa muy ejecutiva, que si necesitaba algo de que agarrarse para justificar  lo que pensaba hacer, su sonrisa era muy “vendedora”, algo que los directivos de ventas saben desarrollar muy bien con el tiempo.

La azafata morena comento con sus compañeras, que ella ya había escogido a su “cachorrito” y que ella se encargaba de quitarle el sueño.

Justo cuando se encontraban a 40,000 pies de altura y casi a la mitad del océano atlántico el señor “x” se dispuso a ingresar al baño, por lo que la azafata morena, no tuvo duda en que ese era el momento indicado.

Sin embargo, “la morena” no se decidía a actuar si antes, ó después de las necesidades del señor sonrisas, era un poco incomodo pensar en lo que pudiera pasar antes, y también en lo resultaría la visita del señor “x” al baño.

Pero se decidió  para después de…y atacó.

Justo cuando salía de la puerta del baño, la morena dejo caer al pasillo un paquete de servilletas de papel (no quería hacer ruido para que nadie se diera cuenta), lo que el acomedido señor de la sonrisa no dudo en actuar levantando de inmediato el paquete  y entregándoselo en las manos de pianista de la bellísima azafata.

“La morena” aprovecho para pedirle si la ayudaba a acomodar los tres paquetes adicionales que debía acomodar sobre un pequeño gabinete por encima de ella.

El señor sonrisas accedió de inmediato y se dispuso a levantar los paquetes por encima y aun lado de la cabeza de la hermosa morena.

Como el pasillo era muy estrecho, no quedaba espacio para realizar la maniobra sin que hubiera un contacto físico forzosamente, de tal manera que el señor sonrisas se apretujo un momento contra la azafata morena y ella aprovecho -después de que él había dejado los paquetes sobre el gabinete-, para tomarlo por la cara y dejarle caer un beso en plena boca, tal y como debe de ser un beso robado, -que atraco¡¡-.

Al señor sonrisas, hasta la risa se le quito.

De manera natural el señor sonrisas quiso esquivar el acecho de la bella azafata, pero no había espacio suficiente para la maniobra.

Dos segundos después, ella se separo y él se quedo viéndola a la cara increíblemente pálida sin poder decir palabra alguna.

Ella volteó al pasillo al mismo tiempo que él hacía lo mismo, y se dieron cuenta que nadie los Había visto.

(Desde luego que el señor sonrisas, no sabía que las acomedidas compañeras azafatas estaban perfectamente ocultas para darse cuenta de lo que pasaba sin que él se diera cuenta).

Antes que el señor sonrisas quisiera irse a su lugar, la azafata lo tomo de la mano fuertemente, y abrió la puerta del baño, lo hizo ingresar de una manera tan rápida como sorprendente..y desde luego ella tras de él.

El señor sonrisas alcanzo a balbucear unas palabras, pero la azafata ya se había quitado la blusa dejándole ver su wonderbra, sus perfectos, torneados, musculosos, bronceados y apetecibles senos.

Cuando ella se dispuso a quitarse la falda, le ordenó al señor sonrisas que se apurara, que no tenía todo el tiempo…y él se apuro.

Mi amiga azafata, dice de la bella morena, que no conoce a otra compañera tan bien formada, atlética y extremadamente sexy, que su compañera.

A estas alturas de la narración, yo quería todo con mi amiga …estuve a un minuto de convencerla que me  contara la historia de “bulto”, pero no quiso.

Total, que el asedio duro como cinco minutos, para arriba, para abajo, para todos los lados, algunos quejidos y pequeños tronidos de besos acortados.

Y fin.

Cuando la azafata salió del baño, le dijo al señor “x”, gracias “sonrisas”…eres un amor.

El señor “x” le respondió;…¡ ve con Dios hija mía !, y le dio la bendición de la cruz, con la mano derecha en alto.

Aunque tú no lo creas.